Wonder: la lección de August

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Wonder es la adaptación cinematográfica del libro de R. J. Palacio Wonder. La lección de August. A este título le siguieron Wonder. La historia de Julián; Wonder. El juego de Christopher y Wonder. Charlotte tiene la palabra. Todos estos libros tienen que ver con la historia de August, pero desde otros puntos de vista: Julián es el chico que peor se porta con él, Christopher conocía a August desde bebés y Charlotte fue una de las niñas a las que pidieron que acompañase a August los primeros días de cole.

August sabe que no es un niño de 10 años normal. Por dentro se siente normal porque hace cosas normales como jugar a la consola, montar en bici o jugar al béisbol. Pero sabe lo que provoca a su alrededor… niños que se alejan en el parque o que se queda mirando sin disimulo.

Este es el comienzo de la película Wonder, protagonizada por Jacob Tremblay que da vida a August (Auggie) un niño que nació con una malformación facial llamada disostosis mandibulofacial o síndrome de Treacher Collins . Tras 27 operaciones, y sus primeros años de escolarización en casa (homeschooling), Auggie empieza el 5º curso en un colegio.

Auggie quiere encajar, pero sabe que es diferente. Él intenta aceptar esa diferencia, pero no todos a su alrededor son capaces de ver más allá de sus cicatrices.

La película es una llamada a la bondad, a la aceptación de la diferencia, a la convivencia, al respeto. Es una manera de recordar a los profesores, padres, alumnos, hijos… la importancia de ser amables y de empatizar con el prójimo.

Otra de las cosas maravillosas de la película Wonder es que está dividida en partes. En la primera, el protagonista es Auggie; en la segunda es su hermana Via (Olivia) que cuenta en cómo vive las mismas situaciones desde su papel: el de hermana mayor. Via habla de su hermano Auggie como el Sol, y reconoce que tanto sus padres como ella misma son los planetas que giran a su alrededor.

Siempre ha comprendido que las necesidades de su hermano eran mayores que las suyas, la situación la ha hecho independiente, resolutiva… pero en ocasiones no encuentra su sitio… y eso también la entristece.

Otros personajes como sus compañeros Summer y Jack; el novio y la mejor amiga de su hermana, Justin y Miranda; van tomando la palabra en el desarrollo de la historia. Cada uno aporta su visión, sus sentimientos y vivencias ante las mismas situaciones lo que enriquece la historia.

Tanto la película como el libro nos enseñan lo importante que es para la sociedad crecer en la diversidad. Te hace reflexionar sobre la necesidad de aceptarse, de permitirse caer pero siempre con el objetivo de levantarse. Aprender a crecer en los momentos malos, cuando uno se siente solo e incomprendido. La importancia de asumir la vida como viene, con optimismo, sonriendo a los días grises, pensando que mañana va a ser un buen día donde quizá encontremos esa mano amiga, esa palabra de aliento que nos ayude a continuar.

También inspirador es el maestro de Auggie, el señor Browne, que propone a la clase cada mes un precepto. Estos preceptos están recogidos también en un libro: «Wonder. Los preceptos del señor Browne» que contiene frases inspiradoras para la vida, llenas de color y con un precioso lettering.

Wonder es aquello que, como maestras, nos gustaría vivir día a día en nuestro centro. Es aquello por lo que luchamos y nos dejamos la piel. Porque todos, en nuestros respectivos centros, tenemos «nuestros chicos Wonder», independientemente de sus patologías, que quieren disfrutar aprendiendo y conviviendo con los demás. Conocemos de primera mano sus batallas, sus tristezas y alegrías. Si pretendemos tener y ser una sociedad respetuosa, es imprescindible la unión de toda la comunidad educativa. Este debe ser nuestro «leitmotiv»: Que la diferencia nos enriquezca y el respeto nos una.

Quizá tengamos la «suerte» de no ser Auggie, pero sí podemos ocupar el papel de hermana/o como Olivia; o nuestros hijos pueden ser sus compañeros de clase como Summer o Jack. En nuestras manos como docentes, y en las de las familias, está la responsabilidad de inculcar esos principios.

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«Todos deberíamos recibir una ovación al menos una vez en nuestra vida,

porque todos vencemos al mundo.»

Auggie

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